orientaciones sexuales

Ésta entrada pretende ser una continuación de la anterior “sexo y género”, ya que las orientaciones sexuales se definen entorno a éstos dos conceptos, pero no son lo mismo. Como ya comenté también en la otra entrada, mi intención no es clasificar a las personas, ni utilizar esta clasificación para discriminar. Mi intención es visibilizar una realidad plural y mucho más diversa que la normativa. Es posible que me esté dejando alguna categoría o grupo, y si es así pido disculpas. No es fácil dar cabida a toda la pluralidad existente, y si alguien cree que me estoy dejando algo importante que lo comente sin problemas.

La orientación sexual (tendencia sexual o inclinación sexual) es la atracción o deseo sexual y emocional hacia un determinado grupo de personas definidas por su género y/o sexo.

Existen dos grandes grupos de orientaciones sexuales: las monosexuales (donde la persona se siente atraída sexualmente y emocionalmente hacia un determinado género o sexo) y las no monosexuales (donde la persona se siente atraída sexualmente y/o emocionalmente por más de un género o sexo). El hecho de que aquí incluya los dos conceptos de sexo y género es porque la atracción puede venir determinada por una fisionomía determinada (que puede ser más definida por el sexo de la persona) y/o por un conjunto de rasgos más bien performativos, identificativos, de roles o de carácter o manera de relacionarse (que puede ser más definida por el género de la persona). También distingo entre atracción física (sexual) y emocional, porque estas dos pueden diferir cuando se trata de orientaciones sexuales no monosexuales (se puede, por ejemplo, sentir atracción sexual por dos o más géneros o sexos distintos pero solamente atracción emocional por un género determinado).

Las orientaciones sexuales monosexuales son las más conocidas: heterosexualidad (donde la persona se siente atraída por personas del sexo o género opuesto al suyo, o similares) y la homosexualidad (donde la persona se siente atraída por personas del mismo sexo o género al suyo, o similares). Estoy incluyendo géneros “similares” debido a que en las últimas décadas muchas más formas de expresión de género han sido más aceptadas y/o visibilizadas (más, pero no mucho) y puede generalizarse un poco en estas dos orientaciones. Son comunes las críticas que se hacen sobre la transfobia que conlleva la definición de sentirse atraído por el mismo género u el opuesto solamente; hay que tener en cuenta que cuando se definieron estas orientaciones se hizo desde una estructura binaria de género, donde solo se aceptaba la existencia de los géneros masculino y femenino. A las personas homosexuales de género masculino se les suele llamar gais (plural de gay) mientras que a las personas homosexuales de género femenino se les suele llamar lesbianas.

Las orientaciones sexuales no monosexuales son muchas, pero normalmente se incluyen todas en lo que se llama el “paraguas de la bisexualidad”. La bisexualidad (que ya definí y expliqué en la entrada “monosexismo, bifobia y binormatividad”) es la orientación sexual donde la persona puede sentirse atraída sexualmente y/o emocionalmente por personas de más de un género o sexo distintos. También puede definirse como la orientación sexual donde la persona se siente atraída sexualmente y/o emocionalmente por personas de su mismo género o sexo y algún/os otro/s más. Pero hay más orientaciones sexuales que entrarían en este llamado “paraguas”, como serían, por ejemplo: pansexual/omnisexual, polisexual, queer, fluid, homoflexible, lesboflexible, heteroflexible, bi-curioso/a, etc. Pansexual/omnisexual se refiere a las personas que se sienten atraídas por personas de todos los géneros y sexos o por personas de múltiples géneros y sexos, o independientemente del sexo o género. Polisexuales son las personas que se sienten atraídas por personas de muchos géneros y sexos distintos (pero no todos). Queer es una identidad no específica que describe cualquier persona que diverge de la heterosexualidad, monogamia y de la sexualidad “vainilla”; es usado para denotar atracción hacia personas de más de un género, o muchos. Fluido describe atracción que cambia o puede cambiar con el tiempo (hacia personas de varios géneros). Homoflexible o lesboflexible son personas que normalmente se sienten atraídas por personas de géneros similares al suyo, pero que ocasionalmente pueden sentirse atraídas per personas de géneros diferentes al suyo. Heteroflexible son personas que normalmente se sienten atraídas por personas de géneros diferentes al suyo, pero que ocasionalmente pueden sentirse atraídas por personas de géneros similares al suyo. Bi-curioso/a son personas que son normalmente heterosexuales, lesbianas o gais y que tienen curiosidad en experimentar con personas de géneros diferentes a los de su preferencia usual.

Además, también existen otras tres llamadas orientaciones sexuales: la asexualidad, la gray-a y la demisexualidad. La asexualidad es cuando la persona no siente atracción sexual, la gray-a es una orientación que cae entre medio de ser una persona sexual y una asexual, y la demisexualidad es cuando la persona solamente experimenta atracción sexual cuando antes ha creado un vínculo emocional con otra persona. Las personas asexuales, gray-a y las demisexuales pueden tener varios tipos de orientaciones románticas (atracciones emocionales hacia un determinado grupo de género): heterorománticas, homorománticas, birománticas, panrománticas, greyrománticas, arománticas, etc.

Existen estructuras sociales que dan privilegio a ciertas orientaciones sexuales. El heterosexismo, el monosexismo y el alosexismo, son estructuras sociales que presuponen que las personas deben ser heterosexuales, monosexuales o sexuales, respectivamente, y que por tanto otorgan ciertos privilegios a estas orientaciones sexuales. Además, debido a estas estructuras sociales de poder y privilegio existen las llamadas “fobias” que generan violencia (en forma de discriminación, violencia física, exclusión, difícil acceso a determinados servicios, estereotipos, estigmas, etc) sobre determinados grupos de orientaciones sexuales. Por ejemplo, la homofobia (a homosexuales y en algunos casos a personas no monosexuales, como por ejemplo a bisexuales), la bifobia (a personas no monosexuales, como las bisexuales, y en algunos casos a homosexuales) o la afobia (a personas asexuales, demisexuales, gray-a). El hecho de que también exista homofobia hacia personas bisexuales hace referencia a los casos de violencia por el hecho de estar teniendo una relación con una persona de tu mismo género en un momento de tu vida; el de la bifobia hacia personas homosexuales es algo que pasa, por ejemplo, en un tipo de agresiones sexuales a lesbianas debido al fetiche creado alrededor de la bisexualidad (algo que trataré en una entrada cuando hable de la intersección entre la bisexualidad y el género femenino).

Como ya comenté en la entrada de “sexo y género”, a mí no me gusta clasificar, y creo que la variabilidad y la pluralidad en cuanto a las sexualidades es enorme y única para cada persona. Todas estas clasificaciones ayudan a visibilizar problemáticas sociales, como las estructuras o las fobias, políticas, la gran variedad de sexualidades no “normativas”. Así que, al final, yo siempre opto por no encasillarme en nada, aunque si tengo que definirme me defino como bisexual (por razones políticas).

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monosexismo, bifobia y binormatividad

Antes de empezar me gustaría hacer referencia a un libro, que ha sido uno de los que más me han inspirado en esta temática, y muchos de los conceptos que voy a describir. El libro se llama “Bi: Notes for a Bisexual Revolution” de Shiri Eisner.

También quiero hacer un comentario acerca de los movimientos LGBT que mencionaré a lo largo del texto. No quiero atacar a todo el colectivo LGBT, sino destacar la discriminación que también existen en algunos de estos colectivos y de los que yo también he participado en algún momento seguramente. Debo decir que la bifobia y la discriminación hacia personas bisexuales es mucho más fuerte por parte del ‘mundo heterosexual’ y que si hago referencia explícitamente a estos colectivos es para remarcar de que aún tenemos mucho trabajo por hacer (y yo misma me incluyo). Hay que valorar todo el trabajo que desde estos colectivos se ha realizado tanto históricamente como actualmente en la lucha contra la discriminación y la violencia en general.

Después de esta introducción y aclaración, voy a ir al grano:

La bisexualidad es una orientación sexual muchas veces difícil de definir. Se pueden encontrar varias definiciones, de hecho se pueden encontrar tantas como personas bisexuales existen. La controversia, pero, está servida, debido a los intensos debates que el propio prefijo “bi” genera. Actualmente hay dos definiciones de la bisexualidad que son más utilizadas: la primera es la que define la bisexualidad como aquella orientación sexual donde la persona se puede sentir atraída sexualmente y/o emocionalmente por personas de más de un sexo/género, a la vez o en momentos separados;  la segunda es la que define la bisexualidad como aquella orientación sexual donde la persona se siente atraída sexualmente y/o emocionalmente por personas de su mismo sexo/género y por alguno o algunos otros.

La controversia es debida a que inicialmente, debido al origen de la palabra ‘bisexualidad’ (del que hablaré seguramente más adelante en otra entrada), ha sido siempre definida como la orientación sexual en la que la persona se siente atraída por personas del género femenino y del masculino (o sea, dos géneros). Aún así, en la actualidad, donde los propios conceptos de sexo y de género son tan cuestionados, y donde la visibilidad de las personas trans, sean de género binario como de género no binario, o agénero, es más alta, el sentimiento de las personas bisexuales ha ido cambiando su propia definición. Pero a la vez, debido a este interno debate, han aparecido otro tipo de orientaciones sexuales, como la llamada pansexualidad u omnisexualidad, con las que hay personas que se sienten mejor identificadas para poder englobar todo tipo de posibilidades de géneros dentro de la atracción física y/o emocional, rompiendo así con la transfobia que algunas personas dicen que lleva el concepto de la bisexualidad. Ahora bien, siendo la bisexualidad una orientación sexual que no solamente se cuestiona una estructura social como es la monosexualidad, sino también el propio concepto del género, es una buena herramienta de identificación en muchos aspectos, aunque la palabra tenga un origen limitante, denigrante y patológico. Yo, como bisexual, me gusta el concepto de poderla utilizar como una herramienta de identidad política para contrarrestar el estigma con el que fue creada esta palabra. Todos los conceptos que voy a describir a continuación son válidos también para personas que prefieran identificarse como pansexuales u omnisexuales o cualquier orientación sexual que no sea la heterosexual o la homosexual.

El monosexismo es una estructura social que presupone que todas las personas nos sentimos atraídas solamente por un género. En el caso de la heterosexualidad, por el género contrario al nuestro, y en el caso de la homosexualidad, por nuestro mismo género. Esta estructura proviene de la estructura heteropatriarcal, que define y limita el género y la orientación sexual privilegiadas. Aún la intensa lucha feminista y de los movimientos sociales ‘homosexuales’ para romper esta estructura heteropatriarcal, quedan algunas estructuras que se derivan de ésta, muy arraigadas y poco cuestionadas en nuestra sociedad y en nuestro lenguaje. Una de las luchas de los movimientos ‘queer’ es romper con el propio concepto de género. Es por esta razón que la bisexualidad tendría que estar más ligada a este tipo de movimientos que van más a la raíz del problema y rompen con todas las estructuras que se derivan.

El monosexismo, por lo tanto, es la creencia de privilegio de las personas con una orientación sexual monosexual (heterosexual u homosexual) y de opresión hacia aquellas personas que no son monosexuales (bisexuales, pansexuales u omnisexuales).

 Socialmente se han creado muchos estereotipos entorno a la bisexualidad, estereotipos que sirven para discriminar, aislar y estigmatizar a las personas bisexuales, colocándolas en una posición de vergüenza, poco evolucionadas o ‘nocivas’ (malas) socialmente. Todos estos estereotipos en conjunto y el conjunto de situaciones, comentarios y estigmas discrminatorios hacia personas bisexuales se llaman actos bifóbicos. Para decirlo claramente, un tipo de violencia llamada bifobia. La bifobia es muy poco reconocida en todos los ámbitos, no solamente en el conjunto privilegiado  heterosexual, sino algunas veces también en los movimientos llamados LGBT (debido a que la bifobia también puede existir entre los colectivos homosexulaes y trans). Al considerarse la bisexualidad simplemente como una orientación sexual diferente a la heterosexualidad, solo se contempla la problemática de la homofobia que las personas puedan padecer cuando tienen relaciones con personas del mismo género. Pero más allá de todo esto existen una serie de ataques y situaciones vividas hacia las personas bisexuales que son debidas exclusivamente al hecho de su no-monosexualidad. Un pequeño resumen de algunos de los estereotipos sobre las personas bisexuales sería: ‘la bisexualidad no existe’, ‘lxs bisexuales son golfxs, putxs, promiscuxs e infieles’, ‘a lxs bisexuales les gustan todas las personas’, ‘lxs bisexuales nunca tienen relaciones estables y/o monógamas’, ‘lxs bisexuales son en realidad heterosexuales u homosexuales’, ‘lxs bisexuales en realidad pueden escoger ser heterosexuales u homosexuales’, ‘lxs bisexuales son personas que no tienen claras las cosas, no saben definirse, son inmadurxs o primitivxs’, o bien ‘lxs bisexualxs son portadorxs de enfermedades de transmisión sexual hacia el colectivo heterosexual’,’lxs bisexuales están solamente atravesando una etapa’. Se añade, además, de que hay una creencia social de que todo este tipo de comportamientos son altamente nocivos (van en contra de la norma social de lo que es correcto). El intento que muchas veces se hace desde algunos de los movimientos LGBT para defender la bisexualidad es de ‘normalización’ y de querer dejar claro que todos estos estereotipos no son ciertos y que las personas bisexuales no son así (algo que hemos hecho casi todas en algún momento de nuestra vida para defendernos cuando nos sentimos violentadas o atacadas). Ahora bien, esto es solamente una limpieza de cara y una manera de definir quien es un ‘buen’ bisexual y quien no lo es: una manera de que se acepte la orientación sexual para adaptarla a la sociedad (lo que podríamos llamar binormativización). Pero, como en todas las orientaciones sexuales, entre las personas bisexuales habrá que sean promiscuxs, habrá que no lo sean, habrá quien quiera tener sexo con mucha gente por separado y/o a la vez, habrá quien solamente con una persona o pocas, habrá quien en algún momento dado quieran escoger ser homosexuales, habrá quien quiera sentirse siempre bisexual, habrá de indecisas o indecisos, habrá quien tenga las cosas muy claras, habrá quien quiera la poligamia, habrá quien tendrá siempre relaciones monógamas. Y también habrá algunas que estén atravesando una etapa (también una persona puede considerarse homosexual o heterosexual durante una época y haber estado atravesando una etapa). O sea, como cualquier persona de cualquier orientación sexual. Atacar aquello que está mal visto socialmente para defender una orientación sexual es un acto de normativización, que excluye, avergüenza y no acepta a las personas que no tienen un determinado comportamiento que se considera correcto socialmente.

Debido a la sutileza de la bifobia y a la negación constante de su existencia (ya que a muchas personas les parecen normales y nada violentos comentarios como ‘lo que te pasa es que no sabes lo que quieres’, ‘lo que te pasa es que eres un vicioso y con dos sexos tienes más para elegir’, ‘yo no tendría nunca una relación con una persona bisexual porque es más probable que me deje o me engañe’, ‘las bisexuales no pueden ser monógamas ni fieles’), ésta no es fácilmente detectada y es aceptada como una cosa normal. Las personas bisexuales padecen de aislamiento, de cuestionamiento constante de su propio valor o existencia, de violencia sexual, de estigmatización, de discriminación de miedos, de depresión, de problemas de salud mental, etc.

 Las campañas que se hacen comúnmente para la bisexualidad son de visibilización de las personas bisexuales: son en resumen una manera de decir “soy bisexual, existo y soy normal como tú”. Aunque son positivos (mejor esto que nada), solo se quedan en la superficie. Casi nunca se visibiliza la bifobia y sus consecuencia. No se acostumbra a hablar de cómo las personas bisexuales viven la bifobia, de sus miedos, y de sus experiencias debido a tener una orientación sexual no monosexual, ni de cómo ésta intersecciona con otros tipos de privilegios/opresiones como pueden ser: clase social, género, raza, diversidad funcional, etc. Además, tampoco visibilizan como viven tanto la bifobia como la presión de la binormativización ciertas personas bisexuales que podrían realmente formar parte de alguno de los estereotipos socialmente no aceptados.

Para terminar, voy a compartir con vosotras un ejemplo de todo lo que he estado diciendo. Hoy en internet me he encontrado con una nueva campaña de visibilización de la bisexualidad. Aunque ya he dicho que creo que las campañas que solo pretenden visibilizar están mejor que nada, esta, a parte de visibilizar, pretende también visibilizar la bifobia, algo que al principio me ha emocionado.  Pero cuando he visto la exposición fotográfica y el texto no me ha gustado. ¿Por qué? Porque hace lo que he comentado anteriormente de defenderse de la bifobia demostrando que las personas bisexuales no somos lo que dicen que somos. Por tanto la considero un acto de binormativización. La única excepción es la que dice que las personas bisexuales somos tan viciosas como las demás personas. Pero el mensaje de “somos valientes” o bien “no somos promiscuos”, o bien “no es una etapa”, me parece discriminatorio y excluyente hacia las personas que no se sientan valientes, que no lo sean o que no quieran serlo, o personas que sean promiscuas, o quien a lo mejor pueda estar pasando una etapa o dude de que la esté pasando. No me gusta este tipo de exclusión y de vergüenza hacia una parte del colectivo que es tan bisexual y merece su aceptación igual que las demás. Entonces, después de esto, ¿quién visibilizará los miedos generados en las personas bisexuales promiscuas o indecisas o perdidas o no valientes debido a su sentimiento de exclusión y de aceptación social dentro y fuera del colectivo bisexual, LGBT o feminista? Aquí os dejo el link de la campaña donde se puede ver la exposición fotográfica:

http://xega.org/xega/noticias/xega/area-be-sexual-xega_presenta_exposicion_fotografica_soy_bisexual