sexo en el heteropatriarcado (I – necesidad, sexofobia y alosexismo)

Me gustaría empezar una serie de entradas al blog dedicadas a la visión del sexo en el heteropatriarcado y como esta visión afecta a otras estructuras o incluso las genera. Ya hace tiempo que voy recogiendo ideas; son muchas, son complejas, por como están interconectadas, así que he pensado que lo mejor será hacerlo poco a poco, por partes, para después ir poder conectando puntos y analizando algunas conexiones por separado. Esta primera entrada la quiero dedicar a como se ha definido el sexo en cuanto a necesidad, a reproducción, y por tanto afecta tanto a una visión alosexista como sexofóbica a la vez. Para las personas que no conozcan el término alosexista, se refiere a la estructura de poder que oprime a las personas asexuales, demisexuales, grisexuales, y/o que no son, digamos alosexuales (a las que la estructura privilegia).

El sexo, como lo entendemos en nuestra cultura/sociedad actualmente, se ha definido a partir de lo que conocemos como sexo reproductivo; de hecho le ha costado mucho a nuestra estructura aceptar las prácticas no reproductivas (dígase prácticas sexuales diferentes a lo que conocemos como ‘coito’, o prácticas sexuales entre personas de lo que la misma estructura denomina como del mismo ‘sexo’). En este marco se ha estructurado tanto un sistema heterosexual, bigénero, monógamo, etc. Las propias diferencias de género han sido reproducidas para poder mantener esta estructura, que además basa la reproducción en el control, dominio y posesión de les hijes por parte del padre, como también el dominio de la madre para poder ejercer esta posesión sobre la descendencia.

Todo esto y lo que voy a comentar más adelante ha sido la idea base en la que se han fundamentado incluso los estudios científicos, que parten la mayoría de ellos de construcciones sociales ya establecidas o por establecer (construcciones que se producen para poder seguir perpetuando estructuras, como el heteropatriarcado o incluso racistas/colonialistas).

Hemos conseguido poco a poco desconectar el concepto del sexo con el de reproducción, y con ésto un poco con el heterosexismo o el monosexismo, y también un poco con la sexofobia. Digo solo un poco, tampoco nos pasemos, que deconstrucción aún nos queda para mucho y bastante.

Pero aún hay más en todo lo que hemos construído alrededor de este concepto heteropatriarcal del sexo. Se han generado conceptos sobre necesidades, tanto físicas, como afectivas, y emocionales, a partir del mismo para así fortalecer la estructura principal. Todos estos conceptos no parecen que hayan salido directamente de la necesidad de preservar este concepto heteropatriarcal de dominio, control y reproducción, pero han sido una forma que ha tenido la estructura de fortalecerse, reproducirse y adaptarse a los pequeños cambios, sociales, científicos y sexuales. Muchos de estos conceptos además han sido respaldados por estudios científicos que a su vez han sido basados ya de por sí en construcciones sociales, como la mayoría de estos. Pero no hay que dejar de verlo como lo que es: una construcción estructural heteropatriarcal.

El sexo para que no salga de una estructura de dominio y control ha de separarse del placer, de la elección libre de usarlo como cada persona quiera, de la elección libre de no usarlo, etc. El sexo, además es una de las herramientas de control, ya no solo para la reproducción, sino de las voluntades, deseos, una de las grandes armas que el capitalismo está también aprovechando de la estructura heteropatriarcal del sexo. Por tanto, el sexo no debe poder ser algo que une misme pueda controlar.

Nos hemos movido mucho en el feminismo y en el movimiento sex-positive en ver que se ha definido el sexo fuera de lo que es considerado ‘correcto’ (reproducción, pareja, heterosexualidad, etc) como algo inmoral. Le hemos intentado quitar parte de esta carga, pero se nos está escapando que también se ha definido como una necesidad. Para explicarlo de una forma clara: todo lo que no es considerado inmoral, y que clásicamente era aceptado por ser reproductivo, se ha reforzado con la idea de la necesidad. Una necesidad biológica (dicen) debido al instinto de reproducción, y por tanto universal para todo ser humano (no cultural). Pero una necesidad con límites, como toda necesidad simplemente ha de satisfacerse. Una necesidad como lo es comer, respirar, beber y dormir. Pero una necesidad, como todas las necesidades, no debe excederse. Todo lo que exceda lo que es considerado una necesidad es visto como una enfermedad, obsesión, perversión, perturbación.

Además, el hecho de verse como una necesidad que todes supuestamente tenemos, y que lo tenemos en igual medida (evidentemente con diferencias entre los dos géneros heteronormativos), todas aquellas personas que no sientan esa necesidad en un momento dado, aquellas que sientan una supuesta necesidad ‘inferior’ a lo que es considerado ‘normal’ serán tachadas también de enfermas. Justo como aquél que no desea comer, algo le pasará. No sentir atracción sexual es visto y percibido como una falta, una enfermedad, algo que la sociedad no puede comprender. Pero, ¿como puede alguien no desear algo que es definido como necesario, instintivo, vital?

Pero además tenemos un problema, con el que nos cuesta desligar el sexo de la necesidad ‘universal’ (aquella necesidad que todes tenemos que tener, y de igual manera). Y es que muchas veces reforzamos esta idea de la necesidad para defendernos de nuestros deseos y que no se nos tache de depravades, excesives, inmorales, obsesives. Toda esta carga heteropatriarcal sobre el sexo parece que solo la podemos rebatir acogiéndonos a la necesidad. Y esto es un ciclo que no tiene fin: cuanto más nos cogemos a la necesidad también generamos fobias hacia aquelles que no lo deseen y hacia aquelles que lo deseen ‘demasiado’. Pero, ¿por qué necesitamos defender nuestros deseos resguardándonos de la necesidad ‘universal’? ¿Por qué vemos mal hacer algo que nos gusta y nos da placer y que no es por necesidad? Y, aunque tú lo sientas como una necesidad, que puede ser, evidentemente, ya que cada une tiene las suyas, distintas y en distintos grados, ¿realmente qué necesidad tenemos de utilizar este recurso para dar explicaciones, o darle más valor a nuestros deseos? ¿Qué hay de malo en hacer algo que te gusta, siempre que no dañes, mientas o ejerzas violencia? ¿Qué hay de malo en tener cada une nuestras necesidades distintas e igual de respetables?

Yo veo el tema del recurso de utilizar el concepto de necesidad con el sexo como un recurso similar al del activismo de la tolerancia con la homosexualidad. Me intentaré explicar. Muchas veces desde activismos LG+ se defiende la no discriminación hacia personas homosexuales diciendo que ‘la homosexualidad no se puede elegir, hemos nacido así, acéptanos ya que no podemos cambiar’. Y eso es una trampa, ya que esconde tras de sí homofobia y reproduce una estructura heterosexista. Es una forma indirecta de decir que si pudieras elegirlo no elegirías la homosexualidad, o también decir que por el hecho de elegir ser homosexual tendrían más razones en discriminarte. Pues el tema del sexo y la necesidad lo veo similar. Esconderse tras la ‘necesidad’ es como decir ‘es que no puedo evitarlo, mi cuerpo tiene unas necesidades y debo satisfacerlo’, y eso esconde parte de sexofobia, porque sería equivalente a decir que si no lo necesitaras no lo harías, y que por tanto hay algo malo en ello o en el sexo de por sí. También la cultura de la violación se basa en conceptos muy similares (como expliqué en esta entrada); así que no deja de reproducir heteropatriarcado. También reproduce alosexismo, ya que si el sexo lo defines como una necesidad universal, todas aquellas personas que no sientan atracción sexual o que la atracción sexual que sientan no sea la considerada ‘normal’ serán vistas como personas enfermas, con faltas y errores en su naturaleza.

Ahora yo planteo las siguientes preguntas: ¿por qué ha de ser una necesidad que todes tenemos? ¿por qué todes tenemos que tener la misma cantidad de necesidad? ¿por qué debemos tener los deseos de la misma forma? Yo amo la lectura, sobretodo filosófica; puedo pasarme horas, y me produce placer; y a la mayoría de personas les parece genial que lo haga cuantas veces quiera y el tiempo que quiera. Y después, ¿por qué vemos raro que una persona no quiera hacer algo que para nosotres es una necesidad? Decir por ejemplo que alguien está amargade porque no folla reproduce esta misma idea; ¿qué sabremos nosotres de lo que le amarga o no a otra persona, de cuales son sus necesidades, de qué es lo que valora o no, o en qué fase está en su vida? Porque además debemos entender de que las necesidades, gustos y preferencias cambian a lo largo de nuestra vida, es pura fase también.

Hay personas a las que les pica la frente a veces, y hay personas a las que no. Y hay personas a las que le pica la frente y deciden rascarse, y otras a las que les pica y deciden no hacerlo, por motivos muy diversos. Evidentemente algunes deciden no rascarse porque desde pequeñas les insisten que no lo hagan, pero habrá otres que habrán visto que eso a elles no les gusta o les disgusta. Algunes tendrán épocas o temporadas. Y rascarse, no rascarse, que te pique o no, sea por la razón que sea, porque tengas un alboroto químico corporal, o bien porque te guste centrarte mentalmente en tu frente hasta sentir que te pica. A lo mejor te gusta hacerlo en compañía, o recibir un montón de afecto mientras lo haces; a lo mejor te gusta compartir lo que sientes y explicárselo a alguien. A lo mejor te gusta rascarte cuando estás teniendo una de esas conversaciones filosóficas profundas o en pleno ajetreo activista o político. O, espera, que te guste rascarte sin que te pique y que cuando te pique decidas no rascarte. Así, porque sí.

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Muestra Marrana 6

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Ya tenemos aquí la VI edición de la Muestra Marrana. Será los próximos días 20, 21 y 22 de Febrero en el Hangar de Barcelona. La Muestra Marrana, con 6 años de recorrido y con una frecuencia más o menos anual, nació en el seno del activismo postporno de Barcelona. Para las personas que no la conozcan, se trata de un evento que pretende dar visibilidad a creaciones no normativas de la sexualidad. Además, es un evento sin ánimo de lucro, totalmente gratuito, autogestionado y autofinanciado. Podéis ver toda la info en su página web: http://muestramarrana.org/

En la Muestra Marrana se proyectan películas que no reproducen códigos de las sexualidades heteronormativas y por tanto no pertenecen al ámbito comercial. Estas proyecciones pretenden mostrar la multiplicidadad de las sexualidades y las prácticas y los motivos por los cuales muchas de ellas son marginalizadas o estigmatizadas. Se abordan temáticas que son ignoradas e invisibilizadas por cuestiones de represión y tabú social (invisibilización) y censura. Por tanto muchas de estas proyecciones son didácticas. Como ya comenté en la entrada “sexo en el cisheteropatriarcado y postpornografía”, el porno mainstream/comercial sólo reduce el acto sexual a lo normativo, cosifica el cuerpo de la mujer y reduce la visibilidad y la información acerca de las prácticas, los cuerpos y géneros y las sexualidades.

Como no es de extrañar, por cuál es la intención de la Muestra, no solo se trata de la proyección de películas, vídeos o cortos, es también un lugar para el intercambio y la conversación sobre la representación de la sexualidad. Se ofrecen actividades como talleres, charlas, videoconferencias y exposiciones vinculadas a reafirmar la diversidad y las posibilidades de la sexualidad y afectividad que van más allá de la normatividad social aceptada. Por tanto es también un espacio político, de experimentación y crecimiento y conocimiento personal y colectivo.

Este año la Muestra dedica un especial a la representación de la sexualidades de las personas con diversidad funcional en la sección “Postporno Tullido, con Antonio Centeno del colectivo Yes we fuck, el colectivo Post-Op y a la activista transfeminista (como se describe: sudaka y gorda en descolonización) Lucrecia Masson. También hay muchas otras secciones, talleres en paralelo (construcción de juguetes sexuales a partir de materiales reciclados y otro de creación de vídeos), convocatoria de cortos DIY, una expo marrana y charlas, etc. Todo el programa lo podéis ver aquí. Y como no, habrá una fiesta de clausura con performances y conciertos.

Y si no puedes asistir o no estás por Barcelona esos días, será retransmitida vía streaming para que se pueda acceder a los contenidos sin censura a personas de todo el mundo.

Os dejo la info aquí:

Fechas: 20, 21 y 22 de febrero de 2014
Lugar: Hangar, Marqués de Santa Isabel 40, Can Ricart, 08018 Barcelona.
Horario: Cada día entre 18:00 y 24:00h.
Entrada: Gratuita (se pide una aportación voluntaria por la gestión del evento)
Organizan: Lucía Egaña Rojas y Diana J. Torres
Web: http://muestramarrana.org
Facebook: https://www.facebook.com/pages/MuestraMarrana/
Twitter: https://twitter.com/MuestraMarrana

sexo en el cisheteropatriarcado y postpornografía

Como ya he comentado en algunas entradas anteriores, como por ejemplo en “derecho al propio cuerpo”, o temas que ya se han tratado directamente sobre sexualidad, como la eyaculación femenina o el sexo anal en hombres que (sobre este último que escribió laGralla), el tema de la sexualidad ligada al heteropatriarcado es un tema que conlleva poca libertad a la hora de escoger, de sentir, de apreciar y de desear.

El cisheteropatriarcado ha marcado y reproducido en nuestros cuerpos como debemos sentir, tanto a nivel emocional como sexual (si es que ambas se pueden separar). El sexo es una de las pocas cosas que parece que solo conciernen al ámbito privado, de lo que poco se habla, y que cuando se habla en un entorno heteronormativo, casi siempre es para repetir tópicos, mentir y pavonearse, o sea para reproducir estructuras. Casi nunca es un tema tratado con naturalidad ni sinceridad. Esto lo hace de fácil manipulación.

Irónicamente, debido al exceso de sexo que recibimos en los medios, parece como si en realidad tengamos acceso ilimitado a información referente a éste. Además, el sexo es continuamente utilizado para vendernos cualquier cosa. Pero no cualquier sexo, sino el que al sistema le interesa reproducir, para no solamente vender, sino también para que sigamos manteniendo las mismas estructuras de poder. Mujeres hipersexualizadas y cosificadas, desempoderadas, identidades fetichizadas y hombres frustrados; más o menos eso es lo que tenemos. Al sistema, además, le interesa que estemos sexualmente frustrades en muchos sentidos. Le interesa que el sexo siga siendo un tabú del cual casi no se hable de forma abierta, para que sigamos desesperadamente ansioses de eso que nos quieren vender a través de él. De esta manera, el cisheteropatriarcado habita en nuestros cuerpos, dirige donde deben ir nuestros deseos, a través de una industria sexista, racista, clasista, cisexista, monosexista, heterosexista, ableista y un largo etcétera de ‘istas’.

Muchas veces desde ciertos feminismos existe una obsesión para desexualizar a la mujer para poder luchar contra parte de este sistema opresor y cosificación constante de nuestros cuerpos ‘femeninos’; pero desde mi punto de vista esto es contraproducente porque se genera sexualfobia (algo que comenté en la entrada “coños, tetas y pollas: cosificación, sexualización y ‘feminismos’“), y una constante reacción negativa a cualquier cosa sexual, ya que se sigue reproduciendo la idea cisheteropatriarcal de que el sexo es (siempre) un acto de dominación de un hombre a una mujer. Para romper con esta idea hace falta ir más allá y en vez de negar nuestra sexualidad, desligarla de la estructura que la reproduce como tal. Las mujeres, igual que personas de todos los géneros, para empoderarse, necesitan no negar esa parte que forma parte de elles (si es que se definen o identifican como sexuales).

El postporno es un tipo de activismo, un movimiento social ligado al movimiento queer, donde se pretende una deconstrucción de los estereotipos de género y del propio concepto del sexo y  de la pornografía mainstream que reproduce la estructura cisheteropatriarcal. Surgió en los años 90 de la mano de Annie Sprinkle como respuesta a la pornografía dominante, y la representación que ésta hace de la sexualidad incompleta y cosificada de la mujer. El postporno no se expresa solamente de forma audiovisual, sino también a través de la palabra o la acción directa donde puede haber una interacción con le espectadore: espectáculos en vivo, talleres, jornadas, conferencias, charlas, blogs, acciones directas en la calle, etc. Por tanto, una gran variedad de personas y de expresión forman parte de este activismo, desde artistas hasta teóricas, pasando por activistas, escritoras, etc; ejemplos podrían ser Itziar Ziga, María Llopis, Diana J Torres, Annie Sprinkle, Virginie Despentes, y muchas más. Se pretende así, ofrecer una mirada crítica hacia la normatividad en el sexo y los deseos, reivindicar el deseo femenino, romper con la hegemonía del porno cisheteropatriarcal y diversificar nuestro imaginario pornográfico, y por lo tanto nuestro imaginario sexual y afectivo. En la postpornografía se ofrecen imágenes de cuerpos que van más allá de las normatividades estéticas, diversidad de géneros y corporales.

Para terminar os dejo algunos enlaces relacionados con esta temática:

Muestra Marrana

Filosofía del postporno

Blog de María Castrejón

Hasta la limusina siempre

PostOp

ORGIA

Pornobicharraca

Girls who like porno

pornoterrorismo

Maria Llopis

malapecora

Quimera Rosa

Invasión violenta “patriarcal-católica-española” en el continente hoy llamado América

por Iván Machiweye Vargas

En este artículo, utilizaré terminologías que nacen desde la visión patriarcal-católica-española de hace más de 500 años y algunas incorporaciones de la visión actual patriarcal-occidental (Europa, EEUU y los hoy llamados paises civilizados) y clínica. Términos como vergüenza, culpa, pecado, puta, sodomita, maricón, homosexual, heterosexual, lesbiana, gay, hombre-masculino, mujer-femenina, dualidad de género, etc, son términos que de alguna u otra manera buscan definir y que nos definamos a partir de ellos. Los utilizo para visibilizar y plasmar el modo de ver y vivir el mundo que hemos heredado, que en gran parte corresponden a pensamientos y haceres impuestos violentamente a lo largo de nuestra historia.

Escribo desde un idioma que no me pertenece, un idioma lleno de clasificaciones heredados de esa visión patriarcal-católica-española, que hace más de 500 años agredió y rotuló a más de 80 millones por “putos, putas, brujos, brujas, sodomitas, afeminados, indecentes, desviados, cultores del diablo”. Escribo desde un cuerpo y una expresión construída desde esa moral invasora católica-española y que hoy continúa transformándome desde una ciencia clínica dogmática. Finalmente escribo desde una consciencia hecha a base de saberes, religiosos, científicos y filosóficos. Saberes que aveces ni siquiera puedo reconocer porque son tan imperceptibles, pero que en ocasiones me acusan. Una consciencia que me duele, inquieta y agrede cada día.  

Mucha bibliografia ha descrito cómo muchos pueblos precolombinos del hoy llamado continente americano, aceptaban sin prejuicios la variedad sexual y cómo la hacían parte de su forma de ver y vivir el mundo. Enfocaré el análisis de este artículo a cómo la visión invasora patriarcal católica-española, transformó los modos y haceres de estos pueblos con respecto a la variedad sexual y cómo podemos de-construir el pensamiento y la manera de ver el mundo, lxs hoy llamadxs “latinoamericanxs”.

Para ello es importante comprender que mueve a los mal llamados “conquistadores y/o colonizadores” a transformar y exterminar el modo de ver y vivir el mundo de entonces. Debemos a la vez enterarnos de la visión que tenían los pueblos precolombinos antes de la llegada de los invasores.

Conocer la visión precolombina no es tarea fácil, más aún si consideramos que gran parte de la información que nos llega, viene desde los relatos redactados por encargo de la católica España, cuyo modo de ver y vivir el mundo estaba cimentada en una moral patriarcal-católica-española (hombre-español masculino católico penetrador). Sin embargo, estudios feministas, antropológicos y sociológicos, han sido capaz de construir con gran precisión la cosmovisión de muchos pueblos precolombinos.

1.-Antecedentes de la visión de los ancestros precolombinos

Muchos son los ejemplos de como los pueblos expresaban y vivían la sexualidad en los tiempos anteriores a la llegada de los invasores. Desde la óptica occidental, queda establecida la presencia en muchas culturas de una llamada “dualidad de género”, en donde cada persona tenía la capacidad de fluctuar entre lo masculino y lo femenino, ello dicho desde las bocas patriarcales-católicas sería mas o menos así: “un hombre masculino, podía transformarse en un hombre femenino (berdaches, machiweyes, muxes) imitando expresiones y ropas asociadas a la mujer femenina, del mismo modo una mujer femenina podía transformarse en una mujer masculina (amazonas, marmi, machi asesinas de espiritus maléficos).

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Fotos que documentan a parejas Berdache, hecha por el Fotógrafo John H. Fouch, 1877.

Las conductas sexuales de los pueblos desde la visión patriarcal-católica quedaba establecida principalmente como sodomítica (sexo anal entre hombres), lésbica (sexo entre mujeres) y reproductivas (sexo entre hombre y mujer), siendo las mas castigadas las conductas sodomíticas, ya que para la “ley natural de Dios” el semen del hombre debía ser derramado en el receptáculo natural de la vagina, mientras que en el sexo entre mujeres los invasores creían que no había producción de algún tipo de semen .

Sin embargo desde la cosmovisión de los pueblos sus formas de expresión eran todas válidas y ninguna despreciada, porque cada una cumplia un rol en la sociedad. “Las transformaciones de hombre en hombres femeninos”, implicaba una relación de cercanía con lo divino, ya que ésta estaba asociada a la femineidad, del mismo modo “la transformación de mujeres a mujeres masculinas”, les acercaba a la fuerza y las convertía en guerreras.

Para muchos pueblos las conductas sexuales perdían importancia, ya que se valoraban más las transformaciones o haceres (performatividad), las cuales estaban asociadas a papeles de índole político, bélico y/o espirituales.

2.-Antecedentes de la visión patriarcal-católica-española

La visión moralista-católica de los invasores, venía construída por las ideas impuestas por la Santa Inquisición, que venía actuando desde el siglo XVI en Europa, con la llamada “caza de brujas”. Para la Santa Inquisición los actos sodomíticos eran considerados “pecado nefando”, y la resistencia a las prácticas del catolicismo, como brujería y actos del demonio. En las tierras hoy llamadas América, los invasores castigaron todas estas prácticas.  La sodomía era cruelmente castigada con muerte a garrote vil, ahorcamientos, hogueras, condenados a remar en galeras de por vida y a ser devorados por perros hambrientos.

El objetivo de la religión y el estado era controlar la sexualidad y borrar todo nexo que uniese a los indígenas con sus prácticas y costumbres ancestrales. De esta forma, atráves de la conversión al catolicismo y las prácticas sexuales aceptadas, se fueron borrando los modos y haceres de los pueblos, creando en la consciencia de las nuevas generaciones todo tipo de intolerancia a aquellas formas de ver y vivir el mundo que tenían nuestros ancestros. La variedad sexual eran para los invasores perversiones contranatura. Así muchos pueblos precolombinos perdieron el contacto real y espiritual que tenían con su sexualidad y la naturaleza.

3.-Reconociendo el pensamiento y haceres (cultura) de la invasión patriarcal-católica-española

Para deconstruir el pensamiento y los haceres heredados desde la llegada de los invasores hace 500 años es importante visualizar pensamientos y haceres ancestrales v/s pensamientos y haceres invasores.

Pensamientos y haceres respecto de la(s)/lo(s): Visión precolombina Visión invasora patriarcal-católica-española
Primera Menstruación Se celebraba como un gran día por considerarse sagrado Se esconde por considerarse impuro y sucio
Desnudez Parte de la naturaleza hay que mostrarla Tabue y pudor, hay que esconderla
Femenino Cercanía a lo divino y poderoso,  lo femenino se actuaba y se hacía indistintamente del sexo biológico Asociada a la sumisión, acción pasiva-penetrada, lo femenino designado exclusivamente para el sexo biologico mujer
Masculino Cercania a la fuerza y a la guerra, lo masculino se actuaba y se hacía indistintamente del sexo biológico Asociada a la dominación, acción activa-penetradora, lo masculino designado exclusivamente para el sexo biológico hombre
Penetración anal Practica natural, en algunos pueblos de carácter espiritual, sin connotaciones morales Práctica contranatura, sucia y vergonzosa
Aborto Práctica muy utilizada en muchos casos para fines terapeúticos y de control de la natalidad. Práctica prohibida y condenada, “sólo Dios puede quitar una vida y no el hombre
Masturbación Práctica natural y asociadas a rituales de fertilidad Prácticas impuras y vergonzosas
Virginidad femenina No se practicaba, ya que se consideraban importantes las prácticas sexuales como prueba de fertilidad. Práctica asociada a la pureza y decencia, modo de dominación sexual del hombre hacia la mujer
Genitales El pene erecto y la vagina como símbolos de adoración El pene erecto y la vagina como símbolos de tabue y pudor, se esconden.

4.- Deconstruyendo el pensamiento y haceres (cultura) impuesto por los invasores

Cada vez que nos avergonzamos y culpamos de nuestro expresar y hacer, estamos manifestando el pensamiento invasor. Nuestros ancestros reconocían la diversidad como expresiones a respetar y valorar, porque contribuían al quehacer diario. Avergonzarnos de nuestras prácticas y conductas sexuales (sexo anal, masturbación), de nuestro cuerpo (desnudez), genitales,  fluídos (menstruación, semen) y de nuestras relaciones sexo-afectivas (gay, lésbicas), para luego sentir culpa al extremo de repudiarlas y esconderlas, son ejemplos de esa mentalidad invasora patriarcal-católica-española.

Deconstruir la vergüenza y la culpa, implica ver lo absurdo y lo cultural que significa sentirlas. Estos sentimientos nacen desde el momento en que el pensamiento de supremacía del hombre español-católico-masculino-penetrador nos invade y comienza ha instalarse en nuestro modo de ver y vivir el mundo. Es absurdo e irrespetuoso pensar que un “hombre masculino” que penetra y que posee pene tenga más valor que un “hombre femenino” con pene, que es penetrado, más absurdo e irrespetuoso es aún rotular  a éste cómo un “hombre femenino”. Es absurdo e irrespetuoso pensar que una mujer que tenga vagina, tenga menos valor que un hombre por el solo hecho, de no ser “hombre-masculino poseedor de un pene”.

Es absurdo e irrespetuoso nuestro modo de ver y vivir, por el simple hecho, de que no nos pertenece y se nos ha impuesto con violencia. Una violencia que hace 500 años se traducía en muerte y tortura, una violencia que hoy si bien sigue matando, se traduce principalmente en vergüenza, ocultamiento y exclusión.

Cuando reconocemos e incorporamos aquellos modos y formas de ver y vivir el mundo de nuestros ancestros precolombinos, porque consideramos que son respetuosos con el entorno y la diversidad, estamos deconstruyendo los haceres (cultura) de aquella invasión.

Cuando cambiamos el vocablo colonización o conquista por el de invasión patriarcal-católica-española, descolonizamos y reconocemos la imposición violenta del hombre español católico, que nos ha construído. Una cita anónima encontrada en internet, podría ayudarnos a ver con simpleza y con una mirada poética, esta invasión:

“cuando llegaron los españoles los indígenas adoraban al sol y a la naturaleza con sus ojos y sus corazones abiertos, los españoles los obligaron a creer que eso era malo, les dieron un libro llamado biblia y los obligaron a cerrar sus ojos, cuando lo indios abrieron sus ojos recibieron como pago una biblia, los obligaron a aborrecer y sentir vergüenza de sus dioses y de su forma de ver y vivir el mundo. Hoy somos unos descendientes llenos de complejos,  prejuicios e intolerancias”

Cuando cambiamos en nuestro lenguaje hombre de la tierra, por gente de la tierra (mapu=tierra che=gente), incorporamos el pensamiento precolombino de muchos pueblos, que veían en la diversidad expresiones del hacer y vivir en sociedad, sin menospreciar a nadie. A su vez deconstruimos parte de ese legado impuesto basado en la supremacia sexual del hombre.

Principales estudios referenciales de este artículo:

-Riquelme Godoy Jeny (2012) “Desafío de la visibilización de la mujer en el imaginario de la nación chilena del bicentenario”

         http://flacsoandes.org/dspace/bitstream/10469/4205/1/TFLACSO-2012JRG.pdf

-Martin-Mateos G. “La Mujer en las sociedades precolombinas”

         http://antorcha-op.org/images/ANTORCHA%20%20%5BII.-2%5D.pdf

-Preciado Beatriz . (2013) Conferencia “La muerte de la clínica”

         (http://www.youtube.com/watch?v=69TjNBmgCgg)

-Bacigalupo, Ana Mariella. (2012) “El hombre mapuche que se convirtió en mujer chamán: individualidad,transgresión de género y normas culturales en pugna”

       https://www.academia.edu/4145588/2012_El_Hombre_Mapuche_que_Se_Convirtio_en_Mujer_Chaman_Individualidad_Transgresion_de_Genero_y_Normas_Culturales_en_Pugna

-Bacigalupo, Ana Mariella. (2003). “La lucha por la masculinidad de machi”.

         http://mapuche.info/wps_pdf/baciga030300.pdf

-Katarzyna Różańska. (2011)“Los arquetipos de la mujer en la cultura latinoamericana: desde la cosmovisión precolombina hasta la literatura contemporánea”

         http://romdoc.amu.edu.pl/Rozanska.pdf

-Miguel Veronique. (2009) “Sexualidad en la cultura precolombina: La sexualidad vinculada a las deidades y la fertilidad”

         http://suite101.net/article/sexualidad-en-la-cultura-precolombina-a2579

Arnott Alvárez Javier (2010) “América precolombina, los Incas”

         http://bajoelsignodelibra.blogspot.com.es/2010/04/america-precolombina-los-incas.html