las estructuras de poder no oprimen a lxs privilegiadxs

Existe un mantra que se repite constantemente por parte de bastantes hombres cis* (sobre todo heterosexuales) que forma parte del postureo/paripé ‘voy de feminista’. Este mantra es el siguiente: “el patriarcado también oprime a los hombres”. Es un paripé porque forma parte de esta performance masculina hegemónica de querer ser parte principal siempre, y estar en primera fila de todo, incluso del victimismo. Es un paripé porque además repitiendo este mantra muchos tienen como intención principal no solamente no aportar nada al feminismo, sino además no tener que hacer ningún esfuerzo para cambiar ninguna situación ya que se colocan en esa posición de víctima. Pero no voy a quedarme aquí en la explicación porque es cierto que el patriarcado afecta también a hombres (algo que es importante evidentemente tener en cuenta, en todas las estructuras de poder, para poder trabajar con ellas), y tampoco lo que no quiero es decir que un hombre no pueda trabajar desde el feminismo, pero en ese mantra se esconde una técnica de dominación de la que nos tenemos que defender (toda técnica de dominación necesita de ser analizada, deconstuida y contrarestarla de alguna manera).

Las estructuras de poder (entre las que se encuentra el patriarcado) generan privilegios y opresiones dependiendo de una serie de factores. El patriarcado privilegia a los hombres cis* (especialmente a los heterosexuales).  Podríamos decir además que del heteropatriarcado se derivan muchas estructuras más, que provienen de ésta, como serían el heterosexismo, el monosexismo, alosexismo, cisexismo, etc, y que por tanto no privilegia a todos los hombres de la misma manera. Un hombre trans*, homosexual, plurisexual y/o asexual es oprimido por el cisexismo, el heterosexismo, el monosexismo y/o el alosexismo. Pero ahora mismo para poder simplificar hablaremos del privilegio de género (y cis*) sin tener en cuenta identidades sexuales y las opresiones que éstas pueden tener también debido al patriarcado.

Todas las estructuras de poder afectan finalmente a todas las personas, tanto las oprimidas como las privilegiadas. Las afecta porque al fin y al cabo limita la vida de todas las personas. Las personas privilegiadas obtienen privilegios siempre y cuando se rijan por  unas normas, que limitan sus vidas. Esto pasa bastante claramente con el monosexismo, por ejemplo, que limita la vida de las personas monosexuales no dejándolas fluir en sus atracciones sexuales o emocionales, aceptar las fases, la multiplicidad, etc. Pero aunque limite la vida de las personas privilegiadas no podemos decir que las oprime, porque precisamente estos límites que estas personas tienen en sus vidas son las que les otorgan privilegios. Una persona que no se rige por eso normalmente pasa a perder privilegios. Sí, una persona monosexual limita su sexualidad y no se le permite fluir, pero es eso lo que le otorga el privilegio monosexual al definirse en una preferencia que la sociedad ve ‘estática’. Podríamos por tanto decir que todas las personas privilegiadas están limitadas (de eso se trata el privilegio precisamente, se te otorga por diferentes motivos y los conservas si te riges por las normas). El heterosexismo limita a las mujeres heterosexuales, pero no las oprime. Y un largo etcétera.

Sí, los hombres cis* (especialmente si además son heterosexuales) están limitados, jodidos, heridos, etc, por el patriarcado, pero no oprimidos. Utilizar la palabra opresión para hablar de sus vivencias con el patriarcado invisibiliza la opresión que vivimos las personas que formamos parte de la estructura como no privilegiadas, como oprimidas. Invisibiliza, y esto es una técnica de dominación. Una técnica de dominación donde se reproduce precisamente patriarcado y machismo. Ridiculizar de esta forma las viviencias que tenemos las personas oprimidas por una estructura de poder es una técnica de dominación que proviene de la misma estructura de poder. En resumen: no querer aceptar desde el privilegio que el privilegio existe y borrando la existencia de éste y de la opresión que genera.

Algo que pasa a menudo es que muchos se quejan de esa supuesta opresión que sienten por parte del patriarcado pero no hacen nada para cambiarlo ya que se colocan en una posición de víctima, como si eso viniera de fuera de ellos y estuviera fuera de su alcance. Precisamente cambiar eso es perder privilegios. Otra vez, esta técnica de dominación es usada para seguir manteniendo privilegios. “Soy una víctima, por tanto no puedo ni tengo porqué hacer nada para cambiarlo porque la opresión no viene de mí”. Sí, cambiar todas aquellas cosas que joden tanto a los hombres implica perder privilegios; privilegios, no opresiones; privilegios que la mayoría no quieren perder. Llorar, acceder a tus emociones, generar vínculos, es perder privilegios para un hombre. Le pueden llamar nenaza, maricón (algo que aunque parece ‘aceptado’ es terrible para mantener cierto estatus), y muchas cosas más. Acceder a las emociones les puede hacer más vulnerables y romper ese caparazón de seguridad que les permite agredir, controlar, competir. Si uno se pinta las uñas, se pone una falda, perdería el privilegio de ser considerado un hombre. ¿Cuántos estarían dispuestos a perder estos privilegios? Pues de eso se trataría pertenecer a una lucha contra una opresión de la que formas parte como privilegiadx.

Tenemos que usar otras palabras para referirnos a como joden las estructuras de poder a las personas privilegiadas: les limita, les afecta, les molesta, les jode, les hiere… pero no les oprime. Está muy bien ser hombre cis* y definirse como feminista. Pero hay que saber y entender en qué parte se está. Y dejar el maldito mantra y aceptar que el patriarcado te concede privilegios, y que si realmente te molesta, si realmente te molesta que el patriarcado te limite tanto, empezar a hacer algo para cambiarlo de una vez ya.

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Un pensamiento en “las estructuras de poder no oprimen a lxs privilegiadxs

  1. Entiendo el punto de este artículo pero yo soy una persona asexual y transexual no binaria que siente cierta forma de atracción por las mujeres (arrobo). Pero hasta hace dos años creía ser un hombre cis heterosexual. Simplemente, por que no sabía que tenía otra opción.

    No es de extrañar. Cada vez que hablaba con una persona feminista, esta me consideraba un privilegiado hombre cisexual heterosexual. Si el patriarcado te considera así, y el feminismo te considera así ¿como es posible que te des cuenta de que no eres así?

    No critico el artículo. Es cierto que las personas como yo somos minoría, y que la mayoría de las veces que se usen estos reproches contra una persona socializada como hombre van a ser correctos. Simplemente quiero preocuparme también de las personas como yo, que a pesar de aparentar ser privilegiados, en realidad están siendo oprimidos.

    ¿Opciones para esto?
    a) No presuponer la heterosexualidad ni la alosexualidad. Tengo 33 años y en mi vida he besado tan siquiera a una mujer. Y sin embargo se me presupone que de alguna manera me aprovecho de las mujeres. Hasta ahora yo simplemente creía que no había conocido a la persona adecuada, pero nunca se me ocurrió pensar que los hombres heterosexuales buscasen pareja activamente como un rasgo de su heterosexualidad.
    b) No presuponer que es un hombre. El que haya sido socializado como tal no significa que lo sea. Si te dice que no le importaría ser mujer quizás se esté echando un farol, pero quizás sea cierto. Si nunca crees a quien te dice que no le importaría ser mujer tarde o temprano pecarás de cisexista.
    c) No presuponer que su “masculinidad” le genera beneficios sociales: Gano 300€ al mes y la gente tiende a ignorarme y minusvalorarme. El ser socializado como hombre no significa que cumpla con los estándares de masculinidad que la sociedad espera
    d) No presuponer que nunca ha recibido violencia o ha sido acosado. Obviamente va a haber mujeres que hayan sufrido más que esta persona, pero sin saber si ha sufrido o no, no tiene sentido negar sus miedos.

    ¿Que hacer en estos casos? Bueno, en realidad son dos: la víctima real y quien se quiere hacer pasar por víctima. Pero la solución es la misma en ambos casos: Hazle entender que eso no es lo normal en un hombre cis heterosexual masculino. Si no es quien cree ser, quizás se de cuenta de que realmente es diferente, y le estarás ayudando. Por contra si solo se hace pasar por vícima, o se descubre, o al menos quedará neutralizado. Si no quiere reconocer sus privilegios, quizás no lo vayas a lograr de ninguna manera, pero al menos puedes mostrarle que esos privilegios si existen en otros.

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