uso del género en la lengua castellana

Antes de empezar quisiera aclarar a qué me refiero cuando hablo de género en este texto. No me estoy refiriendo al género gramatical en sí, como por ejemplo al hecho de que los sustantivos tengan un género (la mesa, por ejemplo, es femenino, y el coche, por ejemplo, es masculino). El género del que hablo a continuación es el género de las personas y al trato que se les da a través del lenguaje utilizando los pronombres él/ella/elle, artículos le/el/la o una/une/uno y la terminación de los sustantivos y adjetivos con los que se les relaciona: alto/alta/alte, simpátique/simpática/simpático, verdulera/verdulere/verdulero. Ejemplos: “el verdulero es alto”, “la vecina es simpática” o bien “unes amigues muy molestes”. El tema del género gramatical en general también sería un tema de reflexión interesante y en el que el patriarcado también juega un papel importante, pero esta no es la intención de este texto.

La norma estándar de la lengua castellana tiene solo dos géneros para referirse a las personas: el masculino (terminado en –o) y el femenino (terminado en –a). Actualmente, existe además otra forma de expresar el género (no aceptado en la norma estándar, pero usado en ambientes transfeministas o queer) terminado en –e. Algunas veces he oído el género neutro terminado en –i, pero han sido mínimas, así que no es muy usado. El género neutro se utiliza con aquellas personas que no quieren ser tratadas con el género femenino ni el masculino (personas transgénero, queergénero, o simplemente que quieren apartarse de estas definiciones); no es un género que supuestamente englobe a todos los géneros. Ejemplos de cómo se usan estos géneros: “ella es alta”, “él es alto”, “elle es alte”; “mi amigo”, “mi amiga”, “mi amigue”; “los vecinos”, “las vecinas”, “les vecines”.

La norma estándar en la lengua castellana utiliza el género masculino para referirse a hombres y el femenino para referirse a mujeres (y digo hombres y mujeres aquí refiriéndome al género, si es que este es leído o respetado como la persona quiere que sea tratada). Cuando se habla de más de una persona, si estas personas son de género masculino o hay personas de género femenino y masculino, se generaliza usando el género masculino por defecto. Sólo se usa el plural en género femenino cuando todas las personas a las que se refiere son de género femenino. Esto es una herencia de la estructura patriarcal, y una forma que tiene esta estructura de generar privilegios hacia las personas de género masculino.

A parte de generar privilegios hacia el género masculino, también es un lenguaje binario y cisexista, que no contempla ninguna más opción a parte del masculino o el femenino (sin tener en cuenta además toda la problemática social que tienen muchas personas que quieren ser tratadas con un género y no son muchas veces tratadas como ellas quieren o sienten). Por tanto, es un lenguaje cisheteropatriarcal.

Hay diferentes métodos desde los feminismos para intentar romper con esta estructura. Uno de los métodos es invertirlo y usar el género femenino por defecto y para generalizar. Aunque es una mejor opción que la norma, desde mi punto de vista no consigue romper la estructura del todo, ni tampoco con la estructura cisexista. Hay muchas palabras que están cargadas de estereotipos de género, y que significan cosas muy distintas según se digan en femenino o en masculino. Ejemplos podrían ser: zorro/zorra, guarro/guarra, golfo/golfa, perro/perra, fresco/fresca y un largo etcétera. Estas palabras tienen una carga muy distinta cuando se dicen en masculino o en femenino, y cuando intento hacer el ejercicio de usar el género femenino por defecto, siento que no puedo quitar esa carga que tienen cuando hablo. También está el problema de que dirigirse por defecto a una persona en femenino que pueda sentirse incómoda por ser tratada en femenino (sea porque es transgénero o porque no quiera considerarse ser tratada como mujer aunque sea leída como tal) puede ser una falta de respeto, como cuando somos tratades en género masculino por defecto.

Otra opción es la de mencionar todos los géneros cuando se habla. O sea, decir “todas, todes, todos” al hablar, o poner una “x”, “*”, “_” al escribir: “todxs”, “tod*s”, “tod_s”… A mí esta opción me gusta, porque no discrimina, es inclusiva, y deja que en cada situación se defina como se necesite. Una cosa que se tendría que proponer es que cuando se hable no siempre se ponga el masculino primero. Una buena opción es poner el más discriminado o invisibilizado primero, por ejemplo el neutro, después el femenino, y después el masculino, o primero el femenino, después el neutro y después el masculino. O bien ir combinándolo, y cambiando el orden cada vez que se use.

Por otro lado, también se puede ir combinando y usar un género por defecto distinto cada vez. Una vez generalizar en neutro, otra en femenino, otra en masculino. En este caso, se tiene que ir con cuidado en no usar más veces el masculino que el resto, y hacer un ejercicio de consciencia de cómo usamos uno u otro; por ejemplo, en qué momentos usamos uno y en cual otro. Si volvemos al ejemplo que he puesto sobre la carga de género de algunas palabras o conceptos, si generalizamos al azar, cambiando y de golpe usamos el femenino en una palabra con alta carga de género podría reproducir la estructura otra vez.

Una última opción, que también me gusta mucho, es intentar evitar el género de la persona a la que estás refiriéndote. Por ejemplo hablar de ‘personas’: “las personas que vinieron ayer eran todas interesantes”. De esta forma evitas completamente el género de las personas de las que hablas y por tanto dejas de categorizar. Éste es mi favorito, aunque no siempre se puede utilizar.

A mí personalmente me gusta usar diferentes opciones que voy cambiando y experimentando para entender un poco como funciona la estructura. La que intento usar más es la de no tener que mencionar el género de la persona de la que hablo, y decir “persona”. Cuando no puedo evitar tener que referirme al género, uso mucho la de mencionar todos los géneros, incluso cuando hablo. Pero esto puede llegar a ser muy cansado y pesado, así que también voy combinando hablando por defecto con un género o con otro. Últimamente el que más uso por defecto es el género neutro que desde mi punto de vista consigue romper toda esa carga de género que tienen muchas palabras, a parte de ser una forma de expresar el género muy invisibilizada.  Por último, sí que es verdad que cuando se quiere mencionar a todos los géneros escribiendo en una sola palabra con la “x” o el “*”, tendemos a leerlo sin darnos cuenta en masculino, porque la estructura con la que leemos e interpretamos aún está allí; así que propongo que cuando leámos una palabra escrita así nos paremos e intentemos leerla en diversos géneros o jugar a cambiarlo.

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