sexo en el cisheteropatriarcado y postpornografía

Como ya he comentado en algunas entradas anteriores, como por ejemplo en “derecho al propio cuerpo”, o temas que ya se han tratado directamente sobre sexualidad, como la eyaculación femenina o el sexo anal en hombres que (sobre este último que escribió laGralla), el tema de la sexualidad ligada al heteropatriarcado es un tema que conlleva poca libertad a la hora de escoger, de sentir, de apreciar y de desear.

El cisheteropatriarcado ha marcado y reproducido en nuestros cuerpos como debemos sentir, tanto a nivel emocional como sexual (si es que ambas se pueden separar). El sexo es una de las pocas cosas que parece que solo conciernen al ámbito privado, de lo que poco se habla, y que cuando se habla en un entorno heteronormativo, casi siempre es para repetir tópicos, mentir y pavonearse, o sea para reproducir estructuras. Casi nunca es un tema tratado con naturalidad ni sinceridad. Esto lo hace de fácil manipulación.

Irónicamente, debido al exceso de sexo que recibimos en los medios, parece como si en realidad tengamos acceso ilimitado a información referente a éste. Además, el sexo es continuamente utilizado para vendernos cualquier cosa. Pero no cualquier sexo, sino el que al sistema le interesa reproducir, para no solamente vender, sino también para que sigamos manteniendo las mismas estructuras de poder. Mujeres hipersexualizadas y cosificadas, desempoderadas, identidades fetichizadas y hombres frustrados; más o menos eso es lo que tenemos. Al sistema, además, le interesa que estemos sexualmente frustrades en muchos sentidos. Le interesa que el sexo siga siendo un tabú del cual casi no se hable de forma abierta, para que sigamos desesperadamente ansioses de eso que nos quieren vender a través de él. De esta manera, el cisheteropatriarcado habita en nuestros cuerpos, dirige donde deben ir nuestros deseos, a través de una industria sexista, racista, clasista, cisexista, monosexista, heterosexista, ableista y un largo etcétera de ‘istas’.

Muchas veces desde ciertos feminismos existe una obsesión para desexualizar a la mujer para poder luchar contra parte de este sistema opresor y cosificación constante de nuestros cuerpos ‘femeninos’; pero desde mi punto de vista esto es contraproducente porque se genera sexualfobia (algo que comenté en la entrada “coños, tetas y pollas: cosificación, sexualización y ‘feminismos’“), y una constante reacción negativa a cualquier cosa sexual, ya que se sigue reproduciendo la idea cisheteropatriarcal de que el sexo es (siempre) un acto de dominación de un hombre a una mujer. Para romper con esta idea hace falta ir más allá y en vez de negar nuestra sexualidad, desligarla de la estructura que la reproduce como tal. Las mujeres, igual que personas de todos los géneros, para empoderarse, necesitan no negar esa parte que forma parte de elles (si es que se definen o identifican como sexuales).

El postporno es un tipo de activismo, un movimiento social ligado al movimiento queer, donde se pretende una deconstrucción de los estereotipos de género y del propio concepto del sexo y  de la pornografía mainstream que reproduce la estructura cisheteropatriarcal. Surgió en los años 90 de la mano de Annie Sprinkle como respuesta a la pornografía dominante, y la representación que ésta hace de la sexualidad incompleta y cosificada de la mujer. El postporno no se expresa solamente de forma audiovisual, sino también a través de la palabra o la acción directa donde puede haber una interacción con le espectadore: espectáculos en vivo, talleres, jornadas, conferencias, charlas, blogs, acciones directas en la calle, etc. Por tanto, una gran variedad de personas y de expresión forman parte de este activismo, desde artistas hasta teóricas, pasando por activistas, escritoras, etc; ejemplos podrían ser Itziar Ziga, María Llopis, Diana J Torres, Annie Sprinkle, Virginie Despentes, y muchas más. Se pretende así, ofrecer una mirada crítica hacia la normatividad en el sexo y los deseos, reivindicar el deseo femenino, romper con la hegemonía del porno cisheteropatriarcal y diversificar nuestro imaginario pornográfico, y por lo tanto nuestro imaginario sexual y afectivo. En la postpornografía se ofrecen imágenes de cuerpos que van más allá de las normatividades estéticas, diversidad de géneros y corporales.

Para terminar os dejo algunos enlaces relacionados con esta temática:

Muestra Marrana

Filosofía del postporno

Blog de María Castrejón

Hasta la limusina siempre

PostOp

ORGIA

Pornobicharraca

Girls who like porno

pornoterrorismo

Maria Llopis

malapecora

Quimera Rosa

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Un pensamiento en “sexo en el cisheteropatriarcado y postpornografía

  1. Pingback: Muestra Marrana 6 | reflexiones degeneradas

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