mi lucha contra mi propia bifobia (IV – la duda)

Esta entrada es una continuación de la serie “mi lucha contra mi propia bifobia“: I – introducción II – el supuesto privilegio heterosexual y III – la vergüenza.

¿Realmente eres bisexual? ¿Y como lo sabes? ¿Cómo te has dado cuenta? ¿Estás segura de que lo eres? ¿Con cuantas personas de diferentes sexos/géneros has estado? ¿No crees que teniendo una relación como la que tienes no tendrías que definirte a ti misma como bisexual? Preguntas y más preguntas. Lo más fuerte es que estas preguntas te las hacen personas que casi ni te conocen de nada. Uno de los privilegios de ser monosexual es que no es tan habitual que se cuestione de este modo tu orientación sexual cuando la comentas. Y estas preguntas las acabamos también reproduciendo las mismas personas bisexuales: la policía de la bisexualidad.

El problema llega cuando tú misma te lo acabas cuestionando. Es como una inercia, que también se mezcla con la inercia de plantearte a ti misma que quizá tendrán razón algunas de las personas homosexuales que te hacen entender que eres más privilegiada que ellas por verte mitad hetero y mitad homosexual. Ya con la inercia que llevas de cuestionarte tu supuesta no tan opresión, te cuestionas la siguiente, ¿a pero realmente al final no será que todo es cuento? ¿No será que me confundo a veces, o a menudo?

El monosexismo es una estructura que no solamente oprime a esas personas con una orientación sexual no monosexual, oprime cualquier opción que fluya, que confunda, que no se quiera definir, aunque solo sea temporalmente. No poder ni tan si quiera dudar, sentir la presión por tener que comprobar, entender, comprender, definir, aunque le pongas el nombre de bisexualidad, eso también es parte del juego. Sentir que tienes que estar constantemente demostrando y comprobando tu orientación sexual, incluso a ti misma. Es una locura.

Y la siguiente pregunta es: siendo tú misma bisexual, cuando conoces a alguien que te dice que también lo es, ¿por qué repites la misma estructura cuestionándote su autenticidad? Claro que te podría llegar a dar rabia que haya personas que digan que lo son simplemente por llamar la atención. Pero, ¿qué más da? Eso es su problema, y tú no eres nadie para juzgar. De hecho, juzgando estás cayendo en la maldita bifobia una y otra vez, que siempre acaba rebotando hacia ti misme. Y así nos tienen a todes entretenides y desviando nuestra atención de lo que realmente genera esta opresión: la estructura monosexista.

Quiero dar las gracias a la entrada “Una trampa política que publicó Jose S. Cabrera Pérez en el blog La Radical Bi* por inspirarme esta reflexión.

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Un pensamiento en “mi lucha contra mi propia bifobia (IV – la duda)

  1. Pingback: mi lucha contra mi propia bifobia (V – el paradigma de la orientación sexual) | reflexiones degeneradas

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