mi lucha contra mi propia bifobia (I – introducción)

Recomiendo leer antes la entrada “monosexismo, bifobia y binormatividad“. Esta entrada nueva, aunque es sobre la bisexualidad y la bifobia, es más personal. Digamos que pretende ser un caso ‘práctico’ y desde un punto de vista personal acerca de las emociones que me han generado mi bisexualidad y el monosexismo social en mi forma de sentir mi bisexualidad y de relacionarme. Espero con esto visibilizar una realidad que está en nuestras cabezas y en nuestras emociones, de como nos puede afectar ciertos tipos de estructuras sociales en todo nuestro sentir.

Desde que salí del armario como bisexual, cuando tenía 17 años, me he sentido violentada por mis propios miedos y por querer ser reconocida como una persona como las demás. Parece una tontería, pero no es fácil. Los constantes estereotipos que rodean mi orientación sexual no me dejan vivir en paz. Durante mucho tiempo me he defendido de ellos intentando demostrar lo que no soy, como también demostrar lo que soy; una paradoja sin fin. Siento que no puedo ser como otra persona podría ser sin tener que defenderme o excusarme, explicarme o ser respetada; sin que siempre se señale a mi orientación sexual. He llegado al punto de sentirme culpable por cosas que me han pasado, en las que he sido víctima de esta sociedad heteropatriarcal, donde o eres una santa madre o una puta. Y ser bisexual te hace decantar hacia uno de los dos, y no precisamente el más bien aceptado. Estoy harta y cansada de verme a mí misma recordándole a la gente que soy una persona emocional, y dándome asco por el hecho de que haciendo esto estoy menospreciando mi parte sexual y la de muchas otras personas. Y es que, lo diré claramente, si ya es difícil ser mujer en una sociedad como ésta, se complica cuando además dices que eres bisexual.

Uno de mis grandes miedos es perder la posibilidad de tener una relación emocional por el hecho de ser bisexual. Si preguntas a personas, muchas te dirán que tendrían relaciones sexuales con una persona bisexual, pero no una relación emocional. Esto es bifobia, pura y dura. Y me afecta. Me afecta hasta el punto de que siento pánico a que nadie me vea como lo que soy: simplemente yo. Me afecta hasta el punto que siento muchas veces la necesidad de estar recalcando y subrayando como soy, como si no fuese suficiente el hecho de que alguien me conozca, porque tengo miedo al filtro “mujer bisexual” que muchas personas ponen cuando están delante de mí. Algunas personas me dirán aquello de: “si dicen o piensan esto, es que son personas bifóbicas. ¿realmente quieres tener una relación con una persona así?”. Esto es muy fácil de decir. Cuando lo que vives constantemente es una especie de bifobia escondida, sutil, que forma parte en la forma de pensar de la mayoría de las personas, no es fácil desprenderse de un miedo así. Nada fácil. Muchas personas ni siquiera reconocen (ni a sí mismas) el miedo que tienen a tu orientación sexual. Y al final, quien genera este miedo eres tú misma. Una bifobia interna. Miedo, pánico, a tu propia sexualidad, a tus propias emociones. Miedo a los estereotipos, de los que constantemente te defiendes, sin saber por qué, sin saber para quien, sin saber muy bien lo que estás haciendo. Miedo y pánico, y no saber qué hacer. Porque defenderse de los estereotipos es aceptar en parte que la sociedad rechace ciertos comportamientos, comportamientos que no quiero rechazar, comportamientos que yo también tengo; una normativización que detesto en profundidad.

Voy a hacer, a modo de terapia, mía, social, y ejercicio político, algunas entradas acerca de mi propia bifobia. No las voy a ir escribiendo todas seguidas, las iré poniendo poco a poco a medida que vaya comprendiendo y aceptando pequeñas cosas. Voy a salir del armario sobre mis miedos, lo que siento y lo que he llegado a sentir en ciertos momentos de mi vida. Espero, así, poder visibilizar algo que nunca se visibiliza. Normalmente se visibilizan la diversidad en cuanto a géneros y a orientaciones sexuales; se visibiliza la violencia; pero casi nunca se visibiliza cómo nos sentimos las personas que padecemos esta violencia, sobretodo cuando ésta violencia es ejercida desde nosotras hacia nosotras mismas. Invito a otras personas a que hagan lo mismo si les apetece, aquí tenéis también vuestro espacio. No hace falta que sea entorno a la bisexualidad, puede ser entorno a lo que apetezca, otras orientaciones sexuales, u otras temáticas entorno a su género, a las relaciones, al sexo, etc. Esto que estoy haciendo es una salida del armario en toda regla, mucho más difícil que la que hice cuando reconocí que soy bisexual. Y doy las gracias a todas esas personas que lo quieran leer y reflexionar de un modo u otro; y también a aquellas que lo quieran comentar.

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13 pensamientos en “mi lucha contra mi propia bifobia (I – introducción)

    • gracias por el comentario. me alegra que podamos compartir todxs y que te puedas sentir identificada, es una buena forma de terapia y de sentirnos menos solas. bienvenida a este espacio! no dudes en comentar lo que te apetezca y de compartir lo que sientas. un fuerte abrazo

  1. Pingback: mi lucha contra mi propia bifobia (II – el supuesto privilegio heterosexual) | reflexiones degeneradas

  2. Pingback: mi lucha contra mi propia bifobia (III – la vergüenza) | reflexiones degeneradas

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  4. Pingback: mi lucha contra mi propia bifobia (V – el paradigma de la orientación sexual) | reflexiones degeneradas

      • «La bisexualidad en las mujeres no está más aceptada, está más cosificada e hipersexualizada, pero no aceptada, ya que no somos realmente consideradas como bisexuales.»

        «Me ha pasado más de una vez de hablar con una mujer bisexual que de entrada me había dicho que nunca había padecido bifobia y que después de compartir yo con ella mis experiencias y las experiencias e información de otras personas se habían dado cuenta de que sí que la habían padecido.»

        De hecho tuve una relación con una mujer bisexual que se definía como bisexual solo para lo sexual, pero no para lo romántico. Aseguraba que para una relación solo se sentía atraída por los hombres. (Y de hecho no era cierto, tuvo una relación breve con una mujer)… heteropatriarcado inculcado desde pequeñes… no nos damos cuentas.

        Además también escuché de amigues homosexuales que hay bastante homosexual bifobique. El monosexismo me da que es un residuo de género aún presente incluso en el colectivo no-hetero.

      • gracias por el comentario.

        también puede pasar que una persona se identifique como bisexual y que sienta atracción sexual hacia más de un género pero afectiva/emocional hacia solo uno, o al revés. y también puede ser. también puede ser que las atracciones y preferencias cambien en el tiempo.

        lo que comentas de que hay mucha bifobia en el mundo gay y lésbico, es totalmente cierto. en el mundo monosexual hay bifobia en general. aunque quiero enfatizar que en el fondo donde más bifobia se padece es en el mundo hetero, ya que es el más opresor en general. lo que duele muchas veces es que las personas bisexuales al principio creemos que en el mundo lgtb tendremos más protección y seguridad y que serán más sensibles a nuestras opresiones, y cuando lo que te encuentras es lo contrario duele más que cuando lo padeces en el mundo hetero, ya que el hetero ya sabemos por defecto que discrimina y oprime.

        un abrazo

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